Ángel se aburría en casa practicando con su bajo él solo. Llevaba tiempo intentando formar una banda, años incluso, hasta tal punto que le había regalado a sus hijos una batería electrónica, con el fin de tener alguien que le siguiera el ritmo y le acompañara. Pero sus hijos, a pesar de que agradecieron el regalo y aprendieron a utilizarlo, no lo hacían con la frecuencia que a Ángel le habría gustado. Por eso le sabía a poco...
El Ville se llevaba a la oficina donde trabajaba antes de que se trasladaran, su Gibson Les Paul para poder practicar por las tardes cuando el volumen de trabajo disminuía considerablemente. Se metía en el laboratorio y daba rienda suelta a su pasión por el heavy y el rock. Ello le supuso no pocas críticas sobre su insistencia a la hora de practicar dentro de su horario laboral, lo cual no lograba amedrentarle. Pero el Ville echaba de menos el tener una banda alrededor para que aquello sonara redondo. Por eso le sabía a poco...
Ángel y el Ville ansiaban lo mismo pero no se conocían. Hasta que un día, David, hermano de Ángel y compañero de trabajo del Ville, decidió ponerles en contacto para que dieran rienda suelta a su pasión musical y, en cierto modo, dejaran de molestarle por ambos frentes. No tardaron en hacer buenas migas y de vez en cuando quedaban para tocar en casa de Ángel, para desesperación de su mujer y regocijo de sus hijos. Pero aún así, la cosa les sabía a poco, estaba incompleto...
Pero entonces apareció Fer en escena. Era compañero de trabajo del Ville y nunca había tocado ningún instrumento. Al menos musical. Pero decía estar empeñado en aprender a tocar la batería, ya que era algo que siempre le había gustado. La noticia ilusionó a Ángel y al Ville, que veían que su sueño empezaba a tomar cuerpo. Fer se puso a ello y en poco tiempo (un par de semanas), podía marcar el ritmo en algunas canciones fáciles. Decidieron alquilar un local para dar rienda suelta a sus respectivos vatios y así empezó la andadura de Coffee Shop. Durante varios meses estuvieron los tres solos, conociéndose y cuadrando las canciones que querían tocar pasando horas y horas en un local de Arganda del Rey. Allí tuvieron la enorme suerte de coincidir con Gustavo Di Nobile, un pianista loco por la música y que no dudó en aconsejarles en todo lo que necesitaban, convirtiéndose de esa manera en el padre musical de la banda.
Con esta formación tuvo lugar el debut en público del grupo, durante la celebración del 625 cumpleaños de Ángel en la mansión que éste posee en Morata de Tajuña. Como no había un cantante propiamente dicho, esa labor se la iban turnando entre el propio Ángel y Fer, si bien contaron con la colaboración especial de David y Toñete. El grupo había echado a andar oficialmente, aunque todavía había huecos por cubrir. Concretamente el puesto de cantante, ya que ni Fer ni Ángel querían desempeñar esa labor, y el de guitarra rítmico. Tras realizar una exhaustiva búsqueda, dieron con los dos “Javier”, el “Nabo” y el “Breaker”. El primero, amigo del Ville, terminó siendo el guitarra rítmico. El segundo, amigo del Fer, terminó siendo el vocalista. Con esta formación anduvieron un tiempo, ya participando en algunos bolos, hasta que Ángel decidió que meter un teclista podría darle otro aire al grupo, por lo que Alberto pasó a formar parte de Coffee Shop. Meses más tarde y por diversos motivos, Javi “Breaker” fue sustituido por el Pela, Javi “Nabo”, por Manu, y el puesto de teclista quedó huérfano con la marcha de Alberto. Y meses más tarde, Pela decidió emprender su carrera en solitario y fue sustituido por Marta, dando lugar a la actual formación de Coffee Shop. Han tenido cambios de formación, cambio de local, pero lo que continúa intacta es la ilusión de la banda y las ganas de seguir aprendiendo y progresando como grupo a la par que divirtiéndose. Y eso es algo que demuestran cada vez que se suben a un escenario. Para bien o para mal, son un grupo diferente. Son los Coffee Shop.
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